Vamos a comentar algunas curiosidades en torno a la literatura y los libros, que seguramente desconocéis:
Cuando Stephen King empezó su carrera como escritor,
lo más normal era que un escritor escribiera una novela por año. A
diferencia del resto, King escribía varias obras anualmente, lo que le
llevó a decidir junto con su editor, Signet Books, publicar algunas de
sus novelas con el sobrenombre de Richard Bachman con el fin de no
saturar el mercado.
Actualmente, el novelista más prolífico se llama
Ryoki Inoue, es brasileño y a día de hoy cuenta con más de 1072 novelas
publicadas. Este autor escribe unas seis novelas al mes.
La elección del día 23 de marzo como día del
libro no se hizo aleatoriamente, sino que se escogió esta fecha porque
coincide con el aniversario del nacimiento de varios grandes escritores
como Miguel de Cervantes, William Shakespeare o Vladimir Nabokov.
La mítica frase del detectivesco personaje
Sherlock Holmes: «Elemental querido Watson» no es original de ninguna de
las obras de su autor, Arthur Conan Doyle, sino que fue invención del
cineasta Clive Brook y apareció por primera vez en la película El regreso de Sherlock Holmes en 1929.
El autor de El mago de Oz se inspiró
para el título de su libro en un archivador ordenado alfabéticamente,
más concretamente el que contenía los archivos de la O a la Z (O-Z).
Según la revista Forbes, la novela más vendida de la historia es la obra de Charles Dickens Historia de dos ciudades, con más de doscientos millones de ejemplares vendidos.
En el año 1898, el escritor estadounidense Morgan Robertson, escribió una novela titulada Futility,
en ella narraba la historia de un barco llamado Titán que se hundía por
el choque contra un iceberg en aguas del Atlántico en su viaje
inaugural de Londres a Nueva York. Años después sucedería la catástrofe
del Titanic en idénticos términos.
Parecida videncia fue la que tuvo el escritor Jonathan Swift, el autor que publicó Las aventuras de Gulliver
en 1726, en él narra que el planeta Marte tiene dos lunas a las que
pone el nombre de “Miedo” y “Terror”. Resulta curioso porque en esa
época se desconocía por completa que hubiera algún tipo de satélite en
Marte. Fue años después cuando se descubrió que precisamente Marte
posee dos lunas que orbitan a su alrededor.
Abraham Verghese nació en Adis Abeba, la
capital de Etiopía. De padres indios, Verghese estudió Medicina en
Madrás y Estados Unidos, y en 1991 se graduó asimismo en el famoso
Taller de Escritura Creativa de la Universidad de Iowa. Es autor de dos
galardonados libros de memorias, The Tennis Partner y My Own Country,
este último sobre su experiencia con enfermos de sida en una remota
zona rural de Estados Unidos, en una época —mediados de los años 80— en
la que a menudo todo lo que se podía hacer por aquellos pacientes era
hacerles compañía y consolarlos. Esta obra fue llevada al cine por la
directora Mira Nair. Los ensayos y relatos de Verghese han sido
publicados en The New Yorker, The New York Times, The Atlantic Monthly, Esquire y Granta.
En la actualidad, vive en Palo Alto (California), donde escribe, ejerce
de médico y enseña en la Facultad de Medicina de la Universidad de
Stanford.(Fuente: www.salamandra.info).
Tizita es un clásico de la música etíope, versionado por numerosos cantantes. Quizás la versión más conocida sea la de Mahmoud Ahmed, uno de los exponentes del Swinging Addis, aunque también hay otra muy popular ahora que es la de Teddy Afro.
Esta última versión es de un cantante que se llama Michael Belayneh y
el videoclip está muy bien, conjugando el color -el renacimiento
artístico actual- y el blanco y negro -los dorados años 60 y 70-. Los
exteriores del videoclip están rodados en los jardines del campus de
Sidist Kilo de la Universidad de Addis Abeba. Por cierto que Tizita, que
es un nombre de mujer, significa recuerdo, pero con una cierta
connotación de nostalgia.(Fuente: Blog Mamá Ethiopia)
ETIOPÍA. Breve resumen: Mientras la India celebra su flamante
independencia, la abadesa de un convento de carmelitas en Madrás hace realidad
uno de sus sueños más audaces: enviar a África a dos jóvenes monjas enfermeras.
Siete años más tarde, en el modesto hospital Missing de Adis Abeba nacen dos
varones gemelos, Marion y Shiva Stone. Lo extraordinario del caso es que su
madre es una monja que muere en el parto, y su padre, un cirujano británico que
desaparece sin dejar rastro. Así, los primeros años de los hermanos Stone
transcurrirán en el feliz microcosmos del hospital misionero, donde serán
criados por un pequeño grupo de personas que, con escasos medios y recursos, se
afanan en curar a los enfermos. Con el tiempo, sin embargo, ese mundo cerrado y
protegido en el que Marion y Shiva comparten su pasión por la medicina se
resquebraja ante la presión de los acontecimientos que sacuden Etiopía y que
arrastrarán a los hermanos Stone por caminos diferentes, poniendo a prueba su
inquebrantable amistad. (Fuente: www.salamandra.info)
El título original esCutting for Stone es
un juego de palabras conceptual que desde el inglés hace referencia a una
determinada acción quirúrgica al mismo tiempo que a un apellido de importancia
crucial en este relato, pero dado que el título original resultaba intraducible
en todo su sentido, había que buscarle uno completamente diferente en español y
se adoptó el título con el que se presenta en la edición de la editorial
Salamandra: Hijos del ancho mundo.
Joven etíope realizando la ceremonia del café
La
historia se inicia con un parto,entre flahsbacks y anécdotas, dura unas cien
páginas de magnífica tensión dramática, y nacen los hermanos gemelos
protagonistas de la historia, Shiva y Marion, y nacen al igual que el escritor en
Adis Abeba. A partir de uno de ellos, Marion, narrador y protagonista, vamos
conociendo la vida de un pequeño hospital de la capital etíope donde confluyen
europeos, asiáticos y africanos. Es la época de Haile Selassie, de la
independencia de África, del renacer del más viejo de los viejos mundos.
Inmersos en una ciudad mísera, sometida a una dictadura, los hermanos crecen
rodeados por un oasis construido por sus padres adoptivos, de origen indio, una
criada eritrea, su hija y muchos otros personajes de muy distinto carácter y
condición. Luego vendrán el exilio, la improbable supervivencia en una ciudad
extraña y hostil… para que los dos hermanos terminen madurando y acercándose al
sentido de la existencia.
Joven BANNA
La
historia de la novela discurre por la medicina y la ética, a través de la
historia. No se puede negar que el escritor no haya utilizado sus conocimientos
médicos para describir, por ejemplo, las operaciones efectuadas en el hospital
o las diferentes enfermedades de los pacientes. Los diálogos, el vocabulario,
el lenguaje están relacionados con el mundo de la medicina, pero el narrador
consigue hilvanar entre sí unos destinos asombrosos. Desde las vidas de los
personajes, hasta la historia de Etiopía de la segunda mitad del XX, todo lo
que se narra en Hijos del ancho mundo,
aparece descrito al detalle. Tal vez, a veces, las descripciones resultan
excesivas.
Etnia KARO
El
escritor intercala los discursos personales de los principales personajes con
la historia en cuestión y eje de la novela: los gemelos, su nacimiento
(novelado de forma ejemplar), su infancia , juventud y madurez (que se está en
el presente), todo ello regado con unos descripciones más que soberbias de la
realidad tanto económica como política de Etiopía con toda su gama de colores,
del más ocre y crudo al más verde y azulado, donde se confunden la esperanza y
el horror. El novelista, disfruta eso se nota, con sus comentarios y
narraciones sobre la Medicina y sobre lo gran conocedor que es de Etiopía. Como
describe paso a paso, los colores del día, como ha perfilado milimétricamente
los estados de todos sus personajes, como cita a autores en Medicina de antaño.
Como ha observado para poder escribir lo que lo escribe. Como te llega su
escritura.
MURSI.
Novela
extensa, en ocasiones duras, por sus páginas pasan casi 50 años de un país
desconocido, exótico y cautivador, con una historia sorprendente y que reboza
vida al igual que las páginas de la novela que nos ocupa.
El sufrimiento a través de la enfermedad
y la lucha por remediarlo es el modo como Etiopía empieza a cobrar cuerpo en la
novela. Y de nuevo el sufrimiento esta vez llevado por la política es lo que
acaba por dar vida al país y por desvelar los elementos mucho más complejos que
lo sostienen y que lo mueven.
Los
campesinos, la gente de la ciudad, los militares, la religión, el emperador, la
colonización italiana, los distintos pueblos y lenguas que dividen a la
población, los pasos emprendidos hacia la modernidad, los movimientos
revolucionarios… son piezas que se van colocando a lo largo de la novela y que
componen un escenario rico sobre el que se recrea una realidad de la que hemos
tenido pocas noticias.
Éxtasis de Santa Teresa de Bernini.
Su
caso, el ejemplo universal de las migraciones de médicos entre Asia, África,
Europa y Estados Unidos, en busca del ejercicio de una profesión dura,
desangelada y, en muchas ocasiones, carente de los medios necesarios: la
Medicina, una protagonista más de esta novela singular, absorbente y animada en
la que se mezclan los conocimientos técnicos y la poética narrativa tan
característica de autores como Verguese, herederos de cuentos y leyendas
ancestrales, de entornos marcados por la fuerza de la naturaleza y los extremos
del ser humano.
La Libela
Una
apasionante novela en todos sus aspectos, por lo que cuenta y lo más
importantes como lo cuenta. Ahí radica todo.