domingo, 7 de junio de 2020

LA HIJA DE LA ESPAÑOLA. Karina Sainz Borgo



Cuando llegamos al cementerio, ya estaba abierto el hoyo con dos fosas. Una para ella, otra para mí. Mi madre había comprado la parcela años atrás. Mirando aquel hueco de arcilla, pensé en una frase de Juan Gabriel Vasquez que leí en una de las galeradas que tuve que corregir unas semanas antes: Uno es del lugar donde están enterrados sus muertos. Al observar el césped rasurado alrededor de su tumba, entendí que mi único muerto me ataba a una tierra que expulsaba a los suyos con la misma fuerza con la que los engullía. Aquella no era una nación, era una picadora.



Karina Sainz Borgo nació en una Caracas de 1982, cuando todo estaba a punto de incendiarse. Desde 2006 es residente en España, donde llegó con 24 años. Trabaja como periodista especializada en temas culturales, aunque escribe a todas horas. Ha publicado los libros de periodismo Caracas hip-hop (Caracas, 2007) y Tráfico y Guaire. El país y sus intelectuales (Caracas, 2007) y mantiene el blog Crónicas Barbitúricas. La hija de la española es su primera novela. Tras la contratación por Lumen fue vendida en traducción a veintidós países.






 

Título: La hija de la española
Autor: Karina Sainz Borgo
Editorial: Lumen, 2019
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 220






ARGUMENTO:

«Ese día me convertí en mi única familia. La última parte de una vida que no tardarían en arrebatarme, a machetazos. A sangre y fuego, como todo lo que ocurre en esta ciudad». (Página 31) 

Adelaida Falcón, una maestra caraqueña, fallece tras una larga enfermedad. Su hija Adelaida, de treinta y ocho años, no tiene a nadie y vive en una ciudad donde la violencia marca el ritmo diario de la existencia. Poco tiempo después del entierro, encuentra su casa tomada por un grupo de mujeres a las órdenes de la Mariscala. Llama a la puerta de su vecina sin hallar respuesta: Aurora Peralta, a quien todos llaman «la hija de la española», ha muerto. En la mesa del salón, una carta le comunica la concesión del pasaporte español: un salvoconducto para huir del infierno.

«Por mis venas corría una sangre que nunca me ayudaría a escapar. En aquel país en el que todos estaba hechos de alguien más, nosotras no teníamos a nadie. Aquella tierra era nuestra única biografía«. (Página 33)



Ocurre con esta novela un hecho que suele acompañar a muchos de las éxitos literarios de los últimos tiempos, no olvidemos que hoy por hoy la literatura es un negocio muy lucrativo, así la obra que nos ocupa antes de llegar a las librerías ya se presentó como un éxito, con multitud de ediciones previstas, críticas favorecedoras de aclamados críticos literarios y con derechos vendidos para ser traducido a más de la mitad del planeta. Por esta razón es un libro que se ha tachado de oportunista y puede que la crítica feroz a un sistema político venezolano y el posicionamiento de la autora empañe lo que es la novela en sí.

La novela empieza de una forma desgarradora, nos presenta a su protagonista perdida, huérfana de madre y en un país hostil. La narración es por momentos tremendista donde el individuo se ve aplastado y abocado a una existencia reducida a lo más básico, a «comer o curarse, nada más». Un entorno cruel y despiadado que va despojándola de todo aquello que le da identidad, no solo es la pérdida de su ser más querido sino también de su casa, de sus libros y cuando se siente totalmente acosada,  solo le queda un camino el de la supervivencia aunque esta venga de la mano de una falsa identidad, despojarse de sí misma adoptar otra identidad para poder huir de un mundo que la ha desposeído de todo y en el que lo único que le queda es la huida. Una escapada que es la de muchos de sus compatriotas, de los hijos de aquellos que huían  de España y buscaban una nueva vida en el país caribeño y ahora han debido retornar y buscar refugio en la familia que dejaron aquí para escapar de una Venezuela hundida en la miseria. Españoles de segunda generación que renunciaban a todo lo que conocían, a sus amigos, a sus carreras (iba a añadir a sus trabajos pero eso ya en muchos casos era pura ficción) para iniciar una nueva vida en un país que de nada conocían. De hecho, si se hubieran suprimido las alusiones a lugares y personas reales, el lector juraría encontrarse ante una auténtica distopía.

La hija de la española es una novela breve pero intensa, muy intensa, una novela que se lee con rapidez, en la que los saltos en el tiempo son frecuentes pero que en ningún momento dificultan la lectura, su técnica narrativa es amena. En cuanto a la manera de narrar Karina Sainz Borgo tiene un estilo lírico que podemos ver en otros escritores latinoamericanos. Imágenes cargadas de sensaciones, reflexiones interesantes y recuerdos vívidos se reflejan de un modo muy poético.
OCUMARE DE LA COSTA. PLAYA DE CATA.
Si tuviéramos que señalar los pilares que sustentan la novela, remarcaría el contexto político y social del país del que hemos hablado,  pero fundamentalmente me quedaría con el punto de vista de la novela, la historia descansa en la voz de Adelaida, una confesión de la protagonista en primera persona que fluye entre el pasado y el presente con acertadas metáforas tropicales, que nos envuelven en un ambiente de costa en Ocumare, y en un ambiente de guerra en Caracas. Contraste que espejea y arroja un camino en su narración, alternando el Caribe, la infancia y la felicidad con la adultez, la ciudad y el desastre  y por otro lado el relato de la vida de Aurora, de su madre, la española que regentaba una casa de comidas, y que va componiendo con retazos de cartas, fotografías y documentos de su vida, una mujer a quien apenas trató y cuya biografía debe aprender mientras se despoja de la propia. Adelaida va pasando por los momentos de su vida que la marcaron o que recuerda en estas horas de penalidades y pasa casi de puntillas por aspectos de su vida tan desgarradores que simplemente los cuenta  sin pararse en el dolor que le causaron, como es el relato de su historia de amor.


ARAGUANEYES
Diría que en la creación de los personajes, la autora dibuja mejor los personajes femeninos que los masculinos, ellos aparecen más como símbolos que como personajes sólidos de carne y hueso: Santiago como representante de la juventud brillante y que es sometido  tortura y acaba muerto; su amante, el periodista comprometido que también es asesinado como consecuencia de un estado totalitario. En cambio al retratar a su madre, a sus tías o incluso a las vecinas es capaz de profundizar más y especialmente al presentarnos a la protagonista, Adelaida, mujer que parece débil y asustada que será capaz de hacer cualquier cosa con tal de sobrevivir y la necesidad de escapar y el sentimiento de culpa por haberlo hecho, o esa sensación de desconfiar de todo el que está a tu alrededor aunque no sea nuevo en tu vida, o esa sensación de no conocerte a ti mismo y de lo que eres capaz de hacer con tal de sobrevivir.

APAMATES
La joven madre de ARTURO MICHELENA.
Me quedo con el tono de amargura, de desarraigo de nostalgia hacia lo perdido, la evocación de los lugares de la infancia que no se volverán a retrobar y la rabia por esa pérdida que a veces se manifiesta en la violencia que resuma la obra y que en ocasiones nos puede parecer exagerada o irreal pero que se puede argumentar con el hecho de que es una historia evocada, subjetiva y planteada a través del los ojos de la protagonista que no busca ser un redactor fidedigno de la historia. A la novela se le podría reprochar tan el quere hablar o presentar demasiados temas: la escasez, la inflación, la violencia, la santería, los apagones, la revolución, quizá  habría requerido algo más de las 216 páginas que presenta la novela, a veces puede parecer que las situaciones se resuelven demasiado pronto o con excesiva facilidad.




 SELECCIÓN DE CITAS

«Así vivíamos todos entonces: mirando qué había en la bolsa de la compra del otro y olisqueando si el vecino llevaba algo que escaseara para buscad dónde conseguirlo, Todos nos convertimos en sospechosos y vigilantes, travestimos la solidaridad en depredación». (Página 20) 
«Nadie nos instruyó, el tiempo fue contándomelo, La guerra era nuestro destino, desde mucho antes de que supiésemos que llegaría. Mi mamá fue la primera en intuirlo. Tomó sus medidas y fue aprovisionándose durante años. Si podíamos comprar atún, mejor llevar a casa dos latas. Por si acaso. Llenamos la alacena como si alimentáramos a un animal que nos daría de comer para siempre». (Página 39)
«Ese país donde las mujeres siempre parieron u criaron solas a los hijos de hombres que ni siquiera se tomaron la molestia de ir a comprar tabaco para no volver». (Página 45) 
«Nadie quería envejecer, ni parecer pobre. Ocultar, maquillar. Esa era la divisa patria: aparentar». (Página 46) 
«El siguiente en la fila era siempre un potencial oponente, alguien que poseía algo más. Los que vivían luchaban a dentelladas por las sobras. En aquella ciudad sin desenlaces, peleábamos por un sitio para morir». (página 65) 
«Santiago se equivocaba. El nivel de la cloaca había subido muy por encima de nuestras cabezas. Nos había sepultado. A él, a mí y al resto. Ya no éramos un país, éramos una fosa séptica». (Página 108) 
«Sobrevivir es parte del horror que viaja con quien escapa. Una alimaña que busca derrotarnos cuando nos encuentra sanos, para hacernos saber que alguien merecía más que tú seguir con vida». (Página 216)

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LA BANDA SONORA DE LA NOVELA: 

REGGAETÓN  que se escuchan interminablemente la Mariscala y su grupo.



Canto del Pilón: 


"Las negras del pueblo entonaban aquellos versos mientras daban forma a las arepas con sus manos ante el budare hurviente del mercado. Cada frase iba rematada por un jadeo de "io, io" el quejido del esfuerzo"

Lelele traigo un ramillete de flores.


"Le le le, le le le traigo un ramillete 'e flores, lo traigo para San Juan de diferentes colores", cantaban los negros de Ocumare de la costa en las noches de junio..."

martes, 12 de mayo de 2020

LA NOVELA POLICÍACA. INTRODUCCIÓN AL GÉNERO



El género policial es un producto del tiempo que lo vio nacer. Ciertos cambios sociales, culturales y económicos propios de la modernidad hicieron del crimen un tema de interés, y de la lectura una práctica accesible: nuevas formas de comunicación y de transporte, el movimiento de grandes masas sociales desde el campo hacia las ciudades y la consecuente explosión de las urbes, que no dieron abasto para afrontar un crecimiento tan brusco, son elementos estrechamente vinculados con el relato policial. La nueva cultura urbana será el espacio propicio para las historias de crímenes e investigaciones.
Los cuentos y novelas policiales están ligados a la cultura popular, masiva. Si bien ciertos movimientos posteriores reivindican el lugar de los policiales en el contexto de la literatura legitima. o que pasó la prueba de su canonización como alta literatura, su origen está relacionado con la lectura rápida, casual, distendida, como pasatiempo y, sobre todo, a la que puede accederse por muy poco dinero. Todo esto colocó a los relatos policiales, inicialmente, en un lugar de desprestigio.

Los relatos policiales se distinguen por una serie de elementos compositivos recurrentes, sobre los que después se operan diversas variantes. El crimen o enigma como eje en torno al cual se desarrolla la trama, el tipo de personajes que orbita. en torno al problema, la doble estructura narrativa que se despliega en el texto son tres cuestiones clave para pensar el relato policial. Veamos con mayor detalle cuáles son los rasgos que definen, narrativamente, los relatos policiales.

Estructura narrativa

El relato policial en sí mismo se centra en la narración de un proceso de investigación que lleva adelante el protagonista –que puede o no ser narrador–, quien debe precisamente responder al interrogante que abre la presencia del delito al comienzo del texto: ¿qué pasó?.
Como resultado de este conflicto inicial –que es además el de mayor importancia–, en el primer suceso del primer episodio del texto se llegará a la explicación del delito mediante la narración de los hechos que culminaron en el crimen. Por lo tanto, estas dos historias que terminamos leyendo en una misma lectura se suceden en orden inverso: donde termina una –en su resolución: el asesinato, el robo o el delito de que se trate– empieza la otra –investigar y dar una explicación al hecho delictivo. La ilustración de más abajo puede explicar esta estructura narrativa.

En el nudo de la historia se plantean múltiples interrogantes a resolver. 

La complicación central de los relatos policiales es la resolución del hecho que se busca explicar: qué fue lo que pasó y que terminó en algún tipo de conducta delictiva. Cuando el protagonista  al final de su trabajo de develación, toma la palabra y cuenta. la historia completa del crimen. En síntesis, hay dos narraciones que se suceden temporal y causalmente pero que se cuentan invertidas.



Narrador

La narración que aparece en boca del detective o policía al final del relato se acerca formalmente mucho más a un texto expositivo que a uno de tipo narrativo. También en este caso nos permite decir que la historia que cuenta el detective al final –donde la secuencia narrativa es predominante– es también explicativa, ya que permite responder a un interrogante o problema a través de una serie de razones que siguen un orden causal y lógico.
El protagonista del relato policial, como veremos más abajo, es precisamente un investigador, y, como tal, sigue de manera más o menos rigurosa los mismos métodos que puede seguir cualquier científico a la hora de pensar en un enigma de la ciencia: un médico, un antropólogo, un geógrafo, todos se guían por pistas que les permiten deducir la parte de información que falta, hacer hipótesis, descartarlas o validarlas y, de ese modo, presentar  una respuesta al menos provisional para un problema.
La narración que el investigador ofrece al final del texto policial tiene rasgos, por lo tanto, propios de un texto expositivo-explicativo, ya que hace explícitas la relaciones causales entre los hechos que dan cuenta del enigma que le tocó enfrentar y, a medida que avanza en su trabajo, procede por construcción y validación/refutación de hipótesis. El crimen es un problema ante el que el texto del investigador ofrece una explicación. 

Personajes

 Como todo texto que sigue una serie de convenciones formales propias de un género –en este caso, el policial–, también los modelos de personaje son recurrentes.
En términos generales, podemos señalar que los personajes de estos relatos se presentan en una perspectiva antitética:

1. Por una parte, el tipo de personaje que busca restaurar un cierto orden alterado de algún modo, es decir, el policía, el detective o el inspector, protagonistas de la historia en tanto son comúnmente el foco desde donde se narran los hechos.

2. Por otra parte –en un juego de oposiciones–, algún personaje debe ser quien altera previamente el orden que el investigador o el policía buscan restaurar; esto es: el (o los) responsables del crimen, quien permanece oculto hasta el final de la historia. El asesino, el ladrón, el estafador, el espía, o cualquier otro personaje que encarne el lugar del mal y del caos, forma una pareja antitética con el representante de la ley y el orden.


3.  De manera colateral en esta relación, pero igualmente importante, aparecen los sospechosos, personajes centrales en relación con el clima propio del policial: el suspenso. Los sospechosos entran en el texto aunque más no sea a través de la voz del investigador, ya que este, al sopesar sus diversas hipótesis a lo largo de la investigación, hace referencia sucesiva a los posibles culpables. Pero su función narrativa, como ya se dijo, es contribuir a la construcción de un clima tenso, confuso, que solo se vuelve ¯transparente. para el lector al final de la trama.

Por lo general, todos estos personajes son tipos, lo que quiere decir que tienen caracteres bien definidos y no evolucionan a lo largo del relato, ya que sirven para que la trama avance. De todos modos, cuanto más cuidadoso sea el escritor con su producción, más trabajo pondrá en este tipo de personajes considerados menores. Un elemento central a tener en cuenta es que el hilo conductor que pone en relación a todos los personajes del texto, incluida la víctima, por supuesto, es el crimen. El crimen es el elemento que centra personajes y acciones, ya que todo lo que sucede en un relato policial gira en torno a estos componentes.
Por supuesto, cada una de las líneas del relato policial   tiene sus particularidades en cuanto a estos personajes clave. Por ejemplo, el investigador o policía, en un caso, en el policial clásico, es un ser puramente cerebral, que puede resolver los enigmas sin siquiera salir de su casa, evaluando simplemente los indicios que tiene a su disposición. En este sentido, se presenta menos dispuesto a mezclarse. con el mundo del delito, los límites están claramente demarcados. Sin embargo, en el caso del policial negro, el investigador o policía solo logra develar el crimen luego de mucho trabajo, y sus tareas implican desplazamientos, lo obligan a salir de su oficina para entrar en contacto con los bajos mundos del crimen. De otro modo, si permanece fuera, no puede acceder a la información que necesita para comprender lo que sucede. A la hora de enfrentarse con el crimen, por lo tanto, solo cuenta con sus propios valores, que a menudo se confunden con los del hampa. Es más, el investigador o policía en los relatos de este tipo puede ir y venir entre un mundo y otro, y es muy común que la figura de una femme fatale funcione como vaso comunicante entre los dos universos.

El ambiente

  Los ambientes, por lo tanto, también tiene sus particularidades entre un tipo y otro de relato, y son coherentes con el modelo de personaje que protagoniza el texto. Si bien en ambos casos el marco está dado por espacios urbanos –el crimen aparece históricamente como un problema cuando crecen las ciudades–, en los primeros relatos el crimen ocurría en espacios interiores, en cuartos cerrados; mientras que en el policial negro la violencia se desata en las calles, ante la sorpresa o indiferencia de los posibles testigos, y los espacios cerrados son preferentemente los bares y cabarets del bajo fondo.

Los espacios de la novela policiaca clásica son cerrados.


Fuente: www.educ.ar Podestá, Paula (coordinadora), Britos, Valeria (tutora), Gomel, Andrés – Serpa, Cecilia (responsables de contenido) “Literatura y medios: puentes entre lo analógico y lo digital. En: Módulo 3: El género policial: literatura y cine”. Educ.ar. Ministerio de Educación. Presidencia de la Nación.
[Consulta disponible febrero 2013]
 Fuente: Negra y criminal [Consulta disponible febrero 2013]

La novela policíaca: tipos diferentes

La novela negra, policíaca o de suspense tiene muchos lectores y seguidores fieles. Además de la novela romántica, el género policíaco es el que más vende desde siempre, pero últimamente con el boom de escritores nórdicos y franceses muy buenos, que se están ganando los primeros puestos en las listas de superventas, la novela negra se ha convertido en el best seller de las librerías, resurgiendo con gran fuerza. Pero el género policíaco puede dividirse en distintos tipos según el enfoque de la trama, el tipo de personajes y la estructura. Aquí os dejo cinco estilos diferentes de escribir novela policíaca por si os sirve de ayuda si estáis trabajando en un manuscrito de este género:



La novela de enigma

Se trata de una novela policíaca en la que la evolución novelesca de la trama va del misterio a la explicación del misterio; de un crimen a la revelación del culpable de dicho crimen, dando un rodeo con la investigación del detective que demuestra sus dotes de observación y deducción. Concebido en los años 1920-1930 como un juego intelectual entre el autor y el lector. Este tipo de novela de enigma se ha llamado también novela-problema



La novela negra

Al contrario del universo más convencional, lúdico y policial de la novela de intriga, la novela negra que nace en EE.UU. en la década de 1920, lo que busca es dar cuenta de la realidad social del país :gansters, corrupción, política y policial, el poder del dinero, la utilización de la violencia…Los detectives “duros de pelar” al estilo de Philippe Marlow son su representación más emblemática y lo han seguido siendo mucho después con las nuevas generaciones de escritores de novela negra.

Las características principales de la novela negra norteamericana son:
 -Narración en primera persona
-Lenguaje coloquial, sin eufemismos.
-El detective a veces infringe la ley, y los criminales son     criminalmente honrados, pretenden serlo.
-Filosofía vital, y en ocasiones, nihilista del detective.
-Perdida de importancia del proceso de identificación de un culpable.



La novela policíaca

En este tipo de novela, el autor intenta poner en escena de la manera más realista posible las investigaciones criminales por medio de personajes de policías y detectives profesionales respetando las formas habituales de la investigación criminal.


La novela de suspense

Mientras que la novela de enigma y la novela negra son novelas con un detective como personaje principal, la novela de suspense se podría definir como la novela de “la víctima”.
Esto es así porque en este tipo de novelas, el autor pone a un personaje en situación de peligro o se ve envuelto en una maquinación o complot. El autor juega maquiavélicamente a ir a contracorriente y a incrementar la tensión dramática, creando expectativa y la precipitación de los acontecimientos. La característica principal de este tipo de novelas policíaca es su tempo que va en aumento, más rápido, febril y frenético por momentos.

FUENTE: La novela policíaca: cinco tipos diferentes 25 junio, 2015 | by 



 

lunes, 11 de mayo de 2020

HUMOR Y NOVELA POLICIACA





Fuente: Blog LIBRO DE OLETHROS. 



EL PROBLEMA DE LAS DENOMINACIONES



¿
Qué es una novela negra? ¿Y una novela problema? ¿Estamos ante géneros diferentes? En primer lugar debemos tener bien claro de qué estamos hablando, en qué terrenos nos movemos. Pues bien, estamos ante el mundo de las novelas policíacas, novelas que giran en torno a un crimen. Sin embargo, dentro del género policíaco podemos establecer diferentes categorías que marcan diferencias dentro del género. Las divisiones que se han propuesto sobre el género son variadas(1). Se ha hablado de novela problema, novela policial clásica, novela enigma, novela negra, novela polar, novela neo-polar, thriller… Algunos son sinónimos entre sí y otros se adjudican a especies distintas. Todo ello da lugar a confusiones. Un repaso por su evolución aclarará los términos .


En sus inicios con autores como Poe, Conan Doyle, fundamentalmente, hablamos de la novela policial clásica o de enigma. Esta etapa contiene las reglas que lo fundan. Es la novela de enigma que surge desde el crimen pero que pone el acento en el despliegue racional ejecutado por el policía. Hay una búsqueda de la verdad con un método racional. Los enigmas se resuelven a través del método de investigación seguido por el detective, que se convierte así en el héroe moderno, restituidor del orden. Lo importante es resolver el crimen y cómo lo consigue resolver. El crimen está rodeado de pistas que ayudarán a la resolución.  


Características de la novela problema:
· el investigador inteligente,
· el problema aparentemente insoluble
·  la solución racional en las páginas finales que excluye elementos sobrenaturales.
· La violencia apenas existe.

En la segunda década del siglo XX asistimos a un agotamiento temático y estructural. Pero para explicar el surgimiento de la novela negra debemos atender también al contexto histórico. La situación que se da en EEUU con la 1ª Guerra Mundial, el crack del 29, la Ley Seca, el desarrollo de las mafias y la corrupción de instituciones estatales favorece el nacimiento de la novela negra en los conocidos Pulps, revista de pésima calidad por su impresión defectuosa y presentación sensacionalista, de muy bajo costo y que llegaba a todo el país. Su mejor época fue de 1920 a 1940. La revista Black Mask (donde publicó sus relatos Dashiell Hammett) apareció en los años 20 impulsando este género. Ahora, el detective es un personaje falible, que se ve afectado por el enemigo, que está bajo presiones sociales y que revelerá no sólo las verdades circunstanciales, sino también las humanas.

Estas revistas consagran la palabra detective como adjetivo del género: detective tales, detective fiction… Sin embargo, aunque utilicen distintos nombres para el género, el estilo con el que escriben suele llamarse hard boiled, aunque esto hace referencia más al lenguaje que al tema. La transformación del personaje del detective ahora como un
ser falible y duro modifica sustancialmente el relato policial clásico. Si antes el foco se situaba en el proceso mental y lógico para la resolución de misterios que obligaba al detective a mirar atrás, ahora se produce una sustitución esa retrospección a favor de la prospección. El crimen ocupa ahora un lugar privilegiado y es el reflejo de la sociedad. Hay sangre y violencia. El foco ya no se centra en la resolución del enigma, se centra en el crimen. Se ha pasado del cómo al por qué. Ha pasado de ser un entretenimiento matemático a un entretenimiento literario. Importa cómo esté narrada. La gran mayoría se dedicó a este tipo de novela que le permitía volver a la exploración humana.
1 Todorov hace una sencilla clasificación de la narrativa policial: novela de enigma, novela de suspense y novela negra
FUENTE:
Ob. Cit.: El Canon de la novela negra y policíaca. Juan José Galán Herrera.
[Consulta disponible febrero 2013]
 Fuente: quedelejos.blogspot.com.es/[Consulta disponible febrero 2013]

 ¿Por qué novela negra?
 El apelativo de “negra” se debió por un lado a los ambientes oscuros que reflejaban, pero sobre todo a que aquellos relatos se publicaron por primera vez en la revista Black Mask, creada en 1920 por H. L. Mencken y George Jean Nathan y en la Série Noire de la editorial francesa Gallimard nacida en 1945. Aquellas novelas marcaron un antes y un después en la forma de narrar el crimen. 
Estas novelas como podemos ver en la ilustración tenían las tapas de color negro y de ahí el título.