miércoles, 9 de noviembre de 2016

IRENE NÉMIROVSKY: Suite francesa

Leer a Nemirovwsky es entrar de lleno en el siglo XX, desde  la revolución rusa hasta la Alemania nazi, su biografía y su obra es un legado de esa Europa convulsa de principios del siglo XX.

BIOGRAFÍA:


Irène Némirovsky  era inteligente, políglota y sensible. Nació  en Kiev, en 1903, hija de uno de los banqueros más ricos de Rusia, Léon Némirovsky. Su madre nunca se ocupó de ella y dejó su cuidado en manos de diversas nurses. Hecho que Irène, ya adulta, hará explícito en varias oportunidades el odio que sentía por una madre que no se ocupó de ella. Los veraneos de la pequeña Irène, por ejemplo, veían cómo la madre se instalaba en un gran hotel de la Costa Azul o de Biarritz -de ahí que Irène, además de hablar ruso, inglés, alemán, sueco y francés, también conociese el vasco- mientras la hija y el servicio se alojaban en pensiones modestas. Mientras, papá viajaba, hacía negocios y recorría los casinos de media Europa.
La Revolución soviética de 1917 pilló a los Némirovsky en su residencia de San Petersburgo, durante un año estuvieron escondidos y  disfrazados de humildes campesinos emprendieron el camino del exilio que, en 1919, les llevó a Francia tras pasar meses de espera en Estocolmo.
La jovencísima Irène escribe relatos, cuentos y novelas antes de cumplir los 18, y en ellos ya aparece esa relación ambivalente con el origen judío. En 1926, en uno de los muchos bailes a los que asiste, conoce a Michel Epstein y lo convierte en su marido.
Entre 1929 y el estallido de la II Guerra Mundial Irène publicará nueve novelas, muy a menudo de inspiración familiar. Ahora su modelo literario es Turgueniev, de quien copia la técnica de documentación paralela o previa a la escritura. El 3 de octubre de 1940, el Gobierno fantoche del mariscal Pétain dicta un primer "estatuto del judío" que deja a Michel Epstein sin trabajo y a Irène sin poder publicar, a pesar de que los dos han adoptado el catolicismo bautizándose en febrero de 1939. Entre 1940 y 1942, con la estrella amarilla cosida a sus ropas, Michel e Irène viven en un pueblecito, en Issy-l'Évêque, junto a sus hijas Denise y Elisabeth. El 13
de julio, Irène, que el día 11 había dado por acabada la Suite française y esbozado los dos volúmenes que iban a titularse La bataille y La libération, es detenida por los gendarmes, internada en un campo de concentración francés y enviada luego a la muerte en Alemania. Michel no admite lo que la deportación significa. En el hotel de Issy exige cada día que haya un plato en la mesa que indique que el regreso de Irène es inminente. Desesperado, escribe al mariscal Pétain hablándole de la frágil salud de Irène y proponiéndose para reemplazarla en lo que él imagina un campo de trabajo. En octubre, los gendarmes le detienen a él, que muere en Auschwitz el 6 de noviembre de 1942, menos de tres meses después que su esposa.
Denise y Elisabeth también son perseguidas por los gendarmes, que van a buscarlas a la escuela, pero ahí topan con uno de esos pequeños gestos de heroísmo que impiden las generalizaciones sobre el colaboracionismo y Francia: la maestra esconde a las niñas de 13 y 5 años en un rincón de su alcoba. Tras una serie de arriesgadas peripecias Denise y Elisabeth, siempre con un maletín repleto de los manuscritos de mamá, consiguen llegar a Niza, donde vive su abuela en una gran mansión. No querrá ni tan sólo abrirles la puerta, limitándose a aconsejarlas que, "puesto que vuestros padres han muerto, debéis vivir en un orfanato". En 1989, a la muerte de Fanny, en la caja fuerte de su apartamento parisiense había sólo dos libros -David Golder y Jézabel-, en los que Irène presenta a una madre desalmada.
FUENTE: http://elpais.com/diario/2004/12/05/domingo/1102222356_850215.html
Biografía escrita por su hija Elisabeth Gille
 SU OBRA
La obra de Némirovsky está marcada por los temas de la emigración, el oprobio del dinero y las finanzas, la infancia rusa, el odio a la madre y el judaísmo. Es una obra muy ligada a su biografía, pero que, por la claridad del estilo, la estructura diáfana, clásica de sus narraciones, por su elegancia y frescura, puede ser leída sin tener en cuenta a aquélla.
En 1929  Irène Némirovsky envió al editor Bernard Grasset el manuscrito de su primera novela David Golder. Estaba escrita en francés.
David Golder narra la historia de un banquero ruso-judío que vive en París. Está continuamente sometido a los caprichos de su esposa y de su hija, a quien adora, y por ellas pierde la cabeza y la fortuna. Escrita con un estilo preciso y detenido, la obra no es sino una versión adecuada a las primeras décadas del siglo de La muerte de Iván Illich de León Tolstoi. La enfermedad y la muerte están aliadas frente a la negligencia del protagonista. Némirovsky también sigue la tradición rusa: el dolor existe para recordarnos que vivimos y que lo estamos haciendo mal. Las vanidades pertenecen al mundo de las apariencias; en el mundo real sufrimos y nos estamos muriendo.

Un año después, Irène Némirovsky publicó El baile, novela muy breve en que vuelve sobre el universo de los ricos: el millonario débil, la esposa insaciable, la hija sensible e insastifecha. Instalados en un lujoso piso parisino, los Kampf, Alfred y Rosine, son unos nuevos ricos que tienen todo cuanto puede comprar el dinero, excepto el reconocimiento de las viejas familias de la alta sociedad. Decididos a ganarse el aprecio de los adinerados, deciden preparar un baile para unas doscientas personas de lo más granado del mundo elegante. Pero en la casa, hay una jovencita de 14 años, Antoinette, hija de los Kampf, muy herida porque su madre le prohíbe asistir al baile y porque es sistemáticamente relegada, vejada y excluida por los mayores. Ella trama una terrible venganza que lleva a un final dramático.
Su universo literario eran los ricos, un poco como sucedía con Scott Fitzgerald, y volverá a ellos en Los perros y los lobos. Ada es judía y millonaria y se asombra de la esclavitud de los ghettos. Ella imagina que nunca acabará allí;  sin embargo, está en su destino. Es el mismo destino del que Némirovsky no logrará escapar. Entre las obras póstumas de Irène Némirovsky se cuentan La vida de Chéjov (1946), Les biens de ce monde (1947) y Les feux de l'automne (1948).


La vida de Chéjov es un texto espléndido. Trabajado desde la tercera persona, hace hincapié en sus orígenes (el abuelo era un siervo que compró su rescate y el de sus hijos), la infancia y la vida familiar del autor: la violencia de su padre, un tendero de Taganrog; sus seis hermanos, la austeridad, la carrera de medicina, la disipación de los hermanos. Hasta la muerte de su padre, Antón Chéjov se constituyó en el sostén económico de su familia. A su vez, el libro es un compendio de consejos para escribir.

El ardor de la sangre, es una de las obras inéditas de Irène Némirovsky que su hija Denise publicó muchos años después. Se publicó en francés en 2007. Es una obra maestra que transcurre en una ciudad provinciana francesa a principios de los años treinta. El narrador es Silvio, un hombre de mundo que ha gastado su fortuna y, a los sesenta años, decide volver a su tierra natal. Hay confesiones, secretos desvelados, intriga y un final perturbador. Y sobre todo, un estilo intenso, una maravillosa descripción del ambiente provinciano, lleno de sobreentendidos, sospechas, recelos, silencios…
El vino de la soledad (1935)
Es la novela más autobiográfica de Irène Némirovsky. Fue publicada en 1935. Cuenta la vida de una adinerada familia ruso-judía, los Karol, que se refugia en París cuando estalla la Revolución bolchevique. Es también la historia de la venganza de la joven Elena contra su madre, hermosa y cruel, Bella, una rusa de elevado linaje (de la familia Safronov) obligada a casarse por dinero con el potentado judío Boris Karol, al que desprecia. Bella tiene un amante, Max Safronov, primo suyo y como ella de antiguo linaje, al que Elena volverá loco de amor para cumplir su propósito vindicativo, un tema –la venganza- que la escritora ya había tratado en otra novela suya, El baile, aunque en El vino de la soledad llega a unos niveles magistrales difíciles de igualar.

Obras de Irène Némirovsky en español

Fogatas (El Aleph, Muchnik),
Las moscas del otoño o la mujer de otrora (El Aleph),
Los perros y los lobos (Noguer),
La vida de Chéjov (Noguer),
El ardor de la sangre (Salamandra),
El maestro de almas (Salamandra),
Un niño prodigio (Alfaguara),
El caso Kurílov (Salamandra),
Nieve en otoño (Salamandra).
Jézabel (Salamandra).

Todos los libros del autor Nemirovsky Irene



Título original: Suite française
ISBN: 978-84-7888-982-2
Número de páginas: 480
Tipo de edición: Rústica con solapas
Sello editorial: Salamandra
Colección: Narrativa
PVP: 22,00 €



ISBN e-book: 978-84-15629-40-5
PVP e-book: 9,99 €





Las hijas de Irène guardaron los manuscritos inéditos de su madre durante decenios, entre ellos Suite francesa.
Suite française, hasta donde su autora llegó a completarla, fue escrita en una letra minúscula en un único cuaderno. Tempête y Dolce ocupaban unas 140 hojas, con caracteres minúsculos, que corresponden a las 516 páginas de la edición moderna. El cuaderno con las anotaciones de Nemirovsky fue conservado por su hija mayor, quien sin embargo no lo leyó durante casi cincuenta años, pensando que se trataría de un diario demasiado duro o doloroso para ser leído, y mucho menos publicado.
El descubrimiento de la novela perdido de Irène Némirovsky causó una auténtica conmoción en el mundo editorial francés y europeo. La primera edición francesa de la obra se publicó en la ed. Denoël (París), en 2004.  Esta edición contenía un prefacio de Myriam Anissimov, notas de la propia Némirovsky para la revisión del manuscrito y sobre las siguientes partes de la novela, así como extractos de la correspondencia de la novelista y cartas diversas sobre los intentos de su marido y de los editores por salvarla. etc. 
En otoño de 2004 le fue concedido el premio Renaudot, otorgado por primera vez a un autor fallecido. 
Novela excepcional escrita en condiciones excepcionales, "Suite francesa" retrata una época fundamental de la Europa del siglo XX. Imbuida de un claro componente autobiográfico, se inicia en París los días previos a la invasión alemana, en un clima de incertidumbre e incredulidad. Es probablemente una de las obras literarias más tempranas en retratar la Segunda Guerra Mundial, ya que prácticamente fue redactada durante el mismo periodo que retrata.
Una novela excepcional,  desde todos los puntos desde donde se mire, la novela en sí misma ya tiene un valor literario sin igual, pero todo lo que la acompaña, toda esa historia real que subyace en cada línea es impresionante. Leer cada página y saber de antemano que no estará acabada porque la realidad de la guerra se impone a la ficción, y saber que esos alemanes de los que Irene habla en sus páginas sin rencor e intentando entender su día a día y su desarraigo serán los que la deportarán y la llevarán a las cámaras de gas de ese infierno en la tierra que es Auswith,  es sobrecogedor.
No se puede dejar de pensar en esas niñas judías que tuvieron que huir de la persecución de esos burócratas franceses que las perseguían sin tregua y que llevaban con ella una carpeta marrón donde se encontraba el manuscrito de una novela fantástica…
Tengo que señalar que siempre que termino una novela tengo un sentimiento de pérdida, de despedida de los personajes que me han acompañado y emocionado, por eso me encantan los libros con muchas páginas y quizá mi afición a la novela policíaca se deba a que puedo retomar al personaje principal en otras secuelas. Pero al acabar la lectura  de Suitte francesa la emoción ha sido múltiple,  sentí un escalofrío,  una sensación de pérdida,  de tristeza infinita al pensar que el final de la obra fue  la consecuencia del asesinato de su autora en manos de unos genocidas que usaron unas supuestas ideas para acabar con todo aquel que no eran ni pensaban como ellos, el mismo ideario  que terminó con Lorca o con Miguel Hernández o con muchas criaturas inocentes que padecieron esos momentos históricos o que en nuestros días se ven envueltas en esa vorágine fratricida.
Otra de los hechos  que me han llamado muchísimo la atención  es ver a través de las páginas de la obra, lo alejado que estaban los judíos de la realidad y del peligro que suponía la Alemania nacionalsocialista. Sigue siendo incierta la fecha exacta en que los líderes nazis decidieron llevar a cabo la “SoluciónFinal”, (bonito nombre), el plan de aniquilar los judíos. Casi seis millones de judíos murieron,  dos tercios de los judíos que vivían en Europa en 1939.  Los alemanes intentaron disimular sus intenciones. Trataron de presentar las deportaciones como un "reasentamiento" de la población judía en los campos de trabajo del "Este". En realidad, el "reasentamiento" en el "Este" se convirtió en un eufemismo de transporte a centros de exterminio y aniquilación en masa. Y por eso la lectura de la novela y de las cartas de ella y su marido nos pone de manifiesto lo ciego que estaban de lo que realmente ocurría primero en la Alemania nazi y luego en la ocupación alemana. Es también interesante destacar que Irene fue muy crítica con los judíos y lo que su nivel de vida representaba y que tanto ella como su familia adoptaron la religión cristiana, de hecho se la acusó de ser un típico caso del "judío que odia a los judíos", hecho que ella desmintió, lo cierto es que hubo en ella un malestar y, a ratos, una rabia visceral por no poder llevar una vida normal, por verse siempre catalogada como un ser "otro", debido al antisemitismo, una de las taras más abominables de la civilización occidental. Eso explica, sin duda, que colaborara en revistas como Candide y Gringoire,fanáticamente antisemitas.
Suite française fue escrita "en directo", casi como una crónica de lo que iba ocurriendo, amoldando las minúsculas historias personales de los personajes a la gran Historia. Concebida como una composición en cinco partes —de las cuales la autora sólo alcanzó a escribir dos. La primera parte, titulada Tempête en juin (Tempestad en junio), cuenta el éxodo de los parisienses ante un avance germano que se les antoja incomprensible en su rapidez y eficacia. Némirovsky retrata las mil pequeñas cobardías y miserias de una población errante, más preocupada por comer o dormir que por el destino de la patria. En la segunda parte -bautizada Dolce- se nos propone el retrato de un pueblo ocupado, de la cohabitación entre civiles franceses y soldados alemanes, con una paleta muy amplia de posibilidades entre el odio y el amor.
“Suite Francesa” comienza con sonidos, como su título musical promete; los alemanes bombardean Paris. Siguen las notas de una fuga; la de los personajes que huyen cargando sus más ligeros y sus más onerosos miedos, que se cruzan sin encontrarse, se roban comida y gasolina, se reconocen o se niegan, raudos unas veces y ralentizados y silenciosos otras siguen, buscan, temen, se aman deprisa, se separan: existen concentrados en muy pocos gestos que los distinguen y los animan. Nemirovsky los observa a todos desde la misma distancia, para ello se vale de la descripción de lo cotidiano: Los Michelet madrugan para ordenar un apartamento al que creen que nunca volverán, Charles Langenet sigue obsesionado con sus porcelanas, lo único que la guerra le puede romper, Madam Perícand y su compleja prole olvidan al abuelo, ¡ah! ¡y también esta el gato de los Perícand!, un personaje portador de simbolismos “el gato sostenía con circunspección entre sus puntiagudos dientes un trozo de pescado erizado de espinas: comérselo le daba miedo, pero escupirlo sería una lástima”, un gato que con la libertad recupera el instinto cazador. También hay una bailarina especuladora que estará de por vida agradecida al azar de un bombardeo y un escritor sin recursos para la supervivencia. Todos son gigantes y diminutos, centrales pero prescindibles. Y todos huyen de la ciudad, van al campo.
Llegan a una aldea francesa que será el escenario principal de esta novela y Nemirovsky cuenta el encuentro entre los atribulados parisinos y los aldeanos que los acogen y que siguen su vida apacible; los hombres jóvenes se han ido al frente, pero los que quedan se sientan a la puerta de sus casas al atardecer repitiendo el inmutable orden de lo agrario; conocemos a algunas jóvenes, confundidas y vitales, y algunos viejos que, al abrigo de una sombra, rememoran la guerra anterior.
Pero las peripecias de estos sedentarios campesinos no terminan, cuando sus compatriotas regresan a la ciudad, reciben otra visita, la del enemigo. Las tropas alemanas que ocuparon Paris, de retirada hacia Rusia, hacen una larga escala en la aldea. En cada casa se aloja un alemán y entre los personajes se establecen otra vez gestos y luego lazos que van individualizando a los recién llegados hasta hacer secundarios, difícilmente entendibles, los uniformes, los bandos y las nacionalidades: “y la resonancia de aquellas palabras, de aquellos gestos que demostraban que el alemán no era un monstruo sediento de sangre sino un soldado como los suyos, rompió de golpe el hielo entre el pueblo y el enemigo, entre el campo y el invasor”. En medio de la vorágine la escritora narra, manteniendo el tono y el pulso, sin concesiones melifluas ni dramatismo, la complejidad de un puñado de vidas y situaciones distintas y concretas.

La obra iba a tener cinco partes, pero Irène solo pudo escribir dos partes: “Tempestad en junio” y “Dolce”. Es un fresco de la Francia abúlica, ocupada y vencida, donde muchos antiguos amigos de la escritora, progresistas partidarios de la causa semita, se hicieron colaboracionistas.

LA PELÍCULA:

En el 2014 fue llevada al cine por el director Saul Dibb, en esta producción inglesa se lleva a la gran pantalla la segunda parte de la novela, Dolce.

lunes, 10 de octubre de 2016

LIONEL ASBO, MARTIN AMIS

Foto © Maria Teresa Slanzi



Martin Amis (1949) estudió en Oxford y colabora en revistas literarias y de carácter general. Es hijo del también escritor Kingsley Amis. Debutó brillantemente como novelista con El libro de Rachel, galardonada en 1973 con el Premio Somerset Maugham, publicada en España por Anagrama, al igual que Dinero, Campos de Londres, La flecha del tiempo, La información, Tren nocturno, Niños muertos, Perro callejero, La Casa de los Encuentros, La viuda embarazada y Lionel Asbo. El estado de Inglaterra, los relatos deMar gruesa, los ensayos de Visitando a Mrs. Nabokov, La guerra contra el cliché y El segundo avión y los libros de carácter autobiográfico Experiencia y Koba el Temible, que le consagraron como uno de los escritores más aclamados, nacional e internacionalmente, de su generación.

 Fuente: Anagrama


Página del autor:
Noticias de Martin Amis en el País
Anagrama:




ISBN
978-84-339-7880-6
EAN
9788433978806
PVP SIN IVA
19,13 €
PVP CON IVA
19,90 €
NÚM. DE PÁGINAS
360
COLECCIÓN
CÓDIGO
PN 850
TRADUCCIÓN
Jesús Zulaika








La novela fue publicada en castellano en 1914.  El subtítulo, El estado de Inglaterra, responde a la intención de hacer extensivo su ácido análisis a la totalidad del país, cosa que, inevitablemente levantó ampollas, en el momento de su publicación despertó reacciones de signo muy encontrado por razones no necesariamente de orden literario. No a todo el mundo le gusta que se aireen con tanto desenfado las lacras de una nación que Amis no se cansa de decir que hace mucho que entró en un declive irreversible. Divertida, de una potencia narrativa y una capacidad de invención lingüística a la altura de los mejores momentos de su trayectoria, la novela número 13 de Martin Amis hunde sus raíces en una tradición dickensiana que conjuga una sagaz capacidad de observación con un humor y una ferocidad satírica en deuda directa con el mismísimo Swift.
El inicio de la novela ya es una declaración de intenciones:
Querida Jennaveive:
Estoy teniendo una aventura con una mujer mayor. Es una dama de cierta sofisticación, lo cual supone un cambio con respecto a las quinceañeras que conozco…El sexo es fantástico y creo que estoy enamorado. Pero hay una complicación grave y es la siguiente; ¡es mi abuela!
Más adelante:
Su hijo, Lionel, es mi tío y cuando no está en la cárcel es como un padre para mí. Tenga en cuenta que es un criminal terriblemente violento y si descubre que me estoy acostando con su madre me mata. Joder. ¡Literalmente!

No hay concesiones ya sabemos que vamos a entrar en un mundo violento, depravado e hiperbólico. El inicio es pura provocación y  mordacidad, y en esa línea seguirá la novela.  El personaje que escribe la misiva es Desmond Pepperdine es un quinceañero, un adolescente sensible, amante de la lectura, que aspira a enamorarse de una mujer cariñosa y real en lugar de fantasear con tías buenas en webs porno. El chico está decidido a dejar atrás esa barriada inmunda por medio de la educación.  Su objeto de deseo es su abuela Grace, quien tiene 39 años,  se había quedado embarazada con doce años, tiene cinco hijos de padres distintos y a todos les puso el nombre de alguno de los Beatles. Nos vamos enterando de que el abuso al que somete a su miedo es la consecuencia de la prohibición que cae sobre ella, su tierno hijo Lionel le tiene prohibido mantener relaciones con hombres porque según él ya está mayor, así ella se esconde en relaciones pedófilas para escapar de la persecución de su hijo.
Y ya ha entrado en escena Lionel Asbo, el personaje de quien lleva título la novela, tengo que decir que uno de los personajes literarios más odiosos y antipáticos que conozco, Lionel  Asbo es una mala bestia, un delincuente que suda mucho, incluso sin actividad física, bebe cerveza Cobra, y se parece a Rooney, el delantero de Manchester United.  Tiene dos perros, son dos pitbulls educados a las psicopatía y les da cerveza y tabasco. Es un ser sin moral, ni remordimientos que te pega una paliza por el simple hecho de tener una cara que no le gusta, un delincuente de tres al cuarto que se gana la vida revendiendo objetos robados, extorsionando y dando palizas por encargo. Entra y sale de la cárcel y para él es el mejor lugar donde uno puede encontrarse. Cambió su apellido, Pepperdine, por Asbo que es un acrónimo de “Anti Social Behavior Order”, recordemos lo aficionado que es en crear estos acrósticos: DIFL, MIFL…
Con este personaje vive Des y le hace de padre al morir su madre, más bien tendríamos que señalar que es un antipadre, lo educa y le da  valiosas lecciones: desde instruirlo en las delicias del porno por Internet a explicarle cómo alimentar a sus dos pitbulls con una dieta a base de Tabasco. Cuando  Des está escribiendo un poema (La reina de las hadas), Lionel le dice:
 ¿La qué? A veces pienso que no tienes remedio, Des. ¿Por qué no estás rompiendo cristales de ventanas? Eso no es sano”. 
 
En eso nos recuerda a Dickens, el joven muchacho en un ambiente hostil y dependiendo de un ser depravado. La relación entre Des y Lionel es puro Oliver Twist, muchas de las calles que aparecen en Diston tienen reminiscencia del autor de Grandes esperanzas: Steep Slope, Blimber Road, Squeers Free, Cuttle Canal, Stung Meanchey, Jupes Lanes y un largo etcétera…pero en la reelaboración de Amis ¿Estamos ante un homenaje a Dickens o ante una parodia sangrante? 
Y entonces ocurre lo inesperado, a Lionel le toca la lotería, que por cierto le había rellenado Des, él está pasando una temporada en la cárcel  después de la que se lio en la boda de su “amigo” y su “amor imposible” Gina,  (esta palabra no concuerda con el mundo Asbo), Amis no se está con tonterías y los excesos forman parte importante de esta novela. Por otra parte parece ser que los que más juegan son los delincuentes, y aquí tenemos a nuestro “ser sensible” convertido de la noche a la mañana en un millonario, al leer estas páginas me vinieron a la mente esas imágenes de ricachones millonarios bañándose en Moët & Chandon, entre rubias recarchutadas y músculo descerebrado. En su caso el dinero no lo corromperá porque ya está totalmente corrompido y tampoco parece preocuparle demasiado, Lionel ya se cree el rey de su universo. Pero al ganar los catorce millones de libras esterlinas en la lotería se convertirá en una celebridad nacional. “Supongo que esto prueba que Dios tiene sentido del humor”, dicen antes de liberarlo. Después de algunas exploraciones, Lionel se instala de manera casi permanente en el South Central Hotel, “con el grueso de su clientela integrado por ricos y famosos; y ninguno de ellos había llegado a serlo merced a un logro del espíritu. Lionel, al fin, había dado con sus pares”
La novela da un giro, y tiene una nueva crítica y una nueva lectura, ahora Amis se lanza hacia el mundo de la prensa sensacionalista de su país.  Y aparece la crítica a una sociedad que rinde culto al dinero y  a la fama en estado bruto, como valor absoluto, total y devastador. La fama, antes, tenía que ver con el talento y el trabajo, con algún tipo de «justicia» compensatoria, venida de la fuerza, del tesón de los sueños y del esfuerzo. Ahora cualquiera puede ser un héroe y convertirse en lo que nuestros jóvenes se quieren convertir, como es  el caso de este arrogante analfabeto, este canalla y bravucón representante del lumpen proletariado suburbial londinense, Lionel Asbo, protagonista de la novela, tiene  un profundo rencor de clase que explota en cualquier momento. La diferencia que Amis contempla en estas bárbaras y desreguladas primeras décadas del siglo, y en concreto en el Londres multicultural, violento y sin ideales de su novela, es que el actual fulgor omnipotente del dinero ha acabado rompiendo el techo impenetrable de las antaño férreas castas tradicionales y además con su descerebrada cabeza se convierte en un exitoso financiero que duplica el valor de su fortuna, pero que es infeliz y que se resguarda en su antiguo piso, moraleja “ el dinero no da la felicidad”. El propio autor explicó que también quería explorar ese de la sociedad inglesa contemporánea, la forma de convertir sin razón aparente a personas corrientes en celebridades. Así ocurre con Lionel Asbo, a quien la prensa sensacionalista eleva, gracias a su dinero y al noviazgo con una modelo, Threnody, a la condición de famoso. La sociedad inglesa, según Amis, ha perdido su norte, sustituyendo los valores que determinaban el mérito personal, la honradez o el trabajo, por el renombre otorgado por la riqueza.
 
Duplica, en una loca espiral de excesos y desenfreno, sus escándalos, su ejército de guardaespaldas, los kilos de caviar deglutido y las venganzas en cadena dirigidas a oscuras sombras de su pasado que un día le hicieron daño o le «faltaron» al respeto en algo. Ahí estaría su antigua novia, la exuberante Gina, que le abandonó por su primo, o esa legión de «pijas» maduras y viciosas que ahora se le acercan y de las que dispone a su antojo, en siniestras ceremonias de sadomaso.
 
Pero he de señalar que esta segunda parte en ocasiones me parecía excesiva Lionel Asbo. El estado de Inglaterra es una novela con altibajos. No tanto por su calidad literaria, como por ciertos momentos puntuales del argumento en los que uno se pierde. Y no porque sea complicado, sino porque a veces no sabemos realmente hacia dónde nos lleva y qué nos quiere mostrar el autor. ¿Nos está diciendo que vivimos en una sociedad que no aprende de sus errores? ¿O tal vez que vivimos en un mundo cuya moral está corrompida en todos los estratos y que se utiliza cualquier medio para conseguir el éxito? ¿O nos está diciendo que cualquiera, incluso el más bestia, puede tener un día de suerte y hacer que su vida cambie… o no? Es difícil saberlo. Quizás sea un poco de todo lo anterior. Lo que está claro es que esta es una novela que no deja indiferente.
El mismo autor comentó, en una entrevista en el diario El País, que lo que ha conseguido con este libro es crear un monstruo masculino. Y le damos la razón. Lionel Asbo es un compendio de brutalidad, pocas luces y muy malas ideas que deambula por la novela demostrando estar perdido fuera de su elemento. Es un ser con una capacidad de herir a los demás, de utilizarlos a su antojo y de crear batallas campales en el lugar menos indicado, que sorprende que en algún momento no esté entre rejas.
La prosa de Amis suele ser clara en términos de lenguaje, pero en Lionel Asbo, además, resulta divertida la manera en que el narrador subraya todas las deficiencias del protagonista analfabeto, así como la emulación del propio discurso de Lionel, quien siempre incurre en alguna confusión de términos o en otra y tiene un estereotípico acento cockney. Muchas de las bromas tienen relación directa con los juegos de palabras y los dobles sentidos, y aunque en la traducción al español que presenta Anagrama muchas se pierden, la obra no resulta menos efectiva. Después de todo, que Amis y su novela sean tan irreverentes no sólo entretiene e intriga, sino que también resalta ciertos aspectos culturales que, para bien o para mal, podrían estar relacionados con ese mismo morbo del que la novela depende y con el que prueba sus argumentos.
 Y ¿Quién ha dejado entrar los perros? ¿Quién? Quién?


This Is England es una película británica de 2006 escrita y dirigida por Shane Meadows,