Pilar
Romera es
una escritora catalana nacida en Riba-roja d'Ebre (Tarragona). Se licenció en
Historia Contemporánea en la Universitat de Barcelona, donde trabaja, y cursó
un máster en realización de guiones cinematográficos y televisivos en la
Universitat Autònoma de Barcelona. Es
autora de las novelas L'esperit
de vidre con el que ganó en 1993 el X Premio Ribera de Ebro de
narrativa , Dins
la boira en 1997 y Li deien Lolaen 2016. En 2017 participó en el libro
colectivo L'Ebre
un riu literari y fue galardonada con una de las 20 Becas de
escritura Montserrat Roig en el marco del programa Barcelona Ciudad de la
Literatura de la UNESCO en 2017.
En
2019 Romera colaboró
en la compilación de cuentos Assassins
de l'Ebre y publica la versión castellana de su último libro
titulado Los
impostores.
LOS IMPOSTORES
Los impostores, publicada en catalán por Columna y en
castellano con traducción de la propia autora por la editorial Destino, teje una trama de mentiras, amor, amistad y traición que se
desarrolla con el telón de fondo de la visita del dictador Francisco Franco a
Barcelona en mayo de 1949.
La historia de una amistad traicionada en
el campo de concentración de Argelers y de un triángulo amoroso en la triste
Barcelona de posguerra.
Sinopsis
de Los impostores:
Barcelona, mayo de 1949. Albert, un joven
que trabaja en una imprenta, es detenido por la Brigada Político-Social y
enviado a la temida comisaria de Via Layetana, acusado de colaborar con jóvenes
universitarios en la difusión de propaganda clandestina. Una visita secreta del
general Franco a la Ciudad Condal lleva de cabeza a los mandos policiales, que
dan órdenes de detener a los sospechosos habituales. El encuentro casual entre
Dora, hermana de Albert, y un antiguo amante, desencadenará unas consecuencias
que ninguno de los protagonistas podrán controlar. Unos acontecimientos
ocurridos en el campo de Argelès diez años antes volverán para pasarles
cuentas.
Con una capacidad deslumbrante para
hacernos cómplices de cada uno de los personajes, esta fascinante novela narra
la historia de tres perdedores de la Guerra Civil: Dora Colom, Miquel Alberich
y Bonaventura Puig. Una historia repleta de engaños, impostura, amor, amistad y
traición. Y, en medio, Fuentes, un comisario de la vieja guardia, corrupto y
adicto, y Paco, un antiguo transformista del famoso cabaret La Criolla que
también son, a pesar de todo, unos supervivientes.
Los
impostores retrata tres vidas desde antes de la
guerra hasta la dura posguerra, pasando por el terrible campo de concentración
de Argelès, y logra hacernos sentir que, en casos extremos, todos podemos ser
unos impostores.
«Los
impostores nos ofrece una trama muy bien escrita, bien condimentada y
mejor servida que nos habla de seres cobardes, heroicos y desesperados en una
Barcelona, la del 49, sin oxígeno ni esperanza.» CARLOS ZANÓN
«Romera logra que entendamos cómo somos con un sólido retrato de la durísima
Barcelona de posguerra. Una novela escrita a tumba abierta que no olvida a los
que se quedaron sin tumba.» MIQUI OTERO
«En esta novela escrita con elegancia e
inteligencia los personajes destilan una gran verdad: a veces ya no luchamos
para vencer, sólo resistimos para no ser vencidos.» VÍCTOR DEL ÁRBOL
La novela
se inicia con dos referencias culturales que creo merece la pena mencionar, de
un lado el poema Si, de Rudyard
Kipling, donde se va
señalando una serie de condiciones:
“Si puedes
mantener la cabeza cuando todo a tu alrededor
Este
poema fue considerado por los británicos como el favorito de su literatura en una encuesta de
la BBC de 1995. Y uno de sus versos, If you can meet with Triumph and Disaster and treat those two
impostors just the same("Si
te encuentras con el Triunfo y la Derrota y a estos dos impostores los tratas
de igual forma") preside la entrada de tenistas de la pista central
del torneo de Wimbledon. Roger Federer y Rafa Nadal lo leyeron en un vídeo de
la final masculina de 2008. En estos versos aparece remarcado la palabra que da
título a la novela “Los impostores” y que nos da la clave de lo que será la
obra, un cúmulo de personajes que sobreviven al triunfo y a la derrota sin ser
ellos mismos porque las circunstancias no les permiten vivir plenamente sus
vidas.
Y la otra mención es la clásica película de «Casablanca», la novela se estructura en cuatro partes
en torno al mes de mayo del 49 , cada una de ellas y su epílogo vienen
precedidos por diálogos de la magnífica película deMichael Curtizla autora en una entrevista señaló que «Casablanca» era para ella,
una película en la que todos son unos
impostores. Rick engaña a Ilsa haciéndole creer que se fugan juntos, Ilsa a
Laszlo con su historia con Rick, Laszlo a todos. Al final, como el comisario
Fuentes, Renault es el impostor más obvio pero a la vez el más legal... La
historia es muy distinta, pero sí, la influencia es evidente.
La trama gira en torno de un tema central que aparece en el mismo título, la impostura, la falsedad, impostores que son cobardes y que esperan la salvación de los demás y que no tienen salida, en la novela se dice "todos somos impostores" ¿qué seríamos capaces de hacer o qué hemos hecho ante situaciones de nuestra vida? La obra nos hace reflexionar sobre esta cuestión ¿podemos juzgar a los "impostores"? ¿No hemos caído todos nosotros en representar lo que no somos y en circunstancias menos dramáticas? La
narración se desarrolla en dos escenarios temporales, por un lado, el presente
se desarrolla en el mes de mayo de 1949, en pleno régimen franquista, es un
momento en que ya hace diez años que ha acabado la guerra, cuatro que ha
finalizado la II Guerra Mundial y le permitirá bucear en la desesperanza de los
que veían que el régimen no acabaría a corto ni medio plazo. Un momento en el
que el miedo habitaba en las calles, en las casas y en los corazones de todo
aquel que no comulgaba con el régimen establecido e incluso también en aquellos
que se suponían fieles a él. Una época de racionamiento, de represión
y de pobreza que hacía añorar tiempos pasados y también desear tiempos
mejores, y unos personajes que se han forjado en un tiempo de libertad como es el caso de Dora, y ahora con 40 años tiene que claudicar ante un trabajo y un régimen que la asfixia. Y por otro lado nos presenta un salto temporal en el que aparece la
retirada y los campos de refugiados de Argelèrs
que le ha permitido los fragmentos más emotivos y líricos de la novela, quien según la autora llegó a emocionarse varias
veces cuando los estaba escribiendo. El campo de refugiados no solo presenta la desesperanza de los perdedores sino también el orgullo de la república y del exilio, esas masas que se alzaban con el puño el alto cuando un avión sobrevolaba la playa para el NODO o para la prensa extranjera, esos mismos refugiados que se reincorporaron a las filas de la resistencia y que entraron a liberar a París de la ocupación nazi y que esperaban el apoyo de los aliados para echar al tercer dictador del poder y que vieron cómo les dieron la espalda. Cabe señalar el excelente trabajo de documentación de la novela, la bibliografía que aparece al final suscribe lo dicho, según palabras de la autora el ganar la beca de Montserrat Roig le permitió disfrutar de cuatro meses refugiada en la Biblioteca de Catalunya y poder acceder a todos los libros sobre el tema que pudo necesitar.
Comisaría Vía Layetana.
Campo de refugiados de Argelés.
Playa de Argelés
Un narrador omnisciente nos conducirá por las vidas
de Dora, Miquel y Bonaventura y también por la de las personas que les
acompañan en ellas. Estructurada en cuatro partes divididas en capítulos
y un epílogo, un lenguaje cuidado y exquisito y una cadencia tranquila, sin
prisas ni sobresaltos, que favorece el disfrute de la magnífica prosa que
compone la novela hacen que sea una delicia de lectura para el lector.
Los ambientes y lugares por los que pasearán nuestros personajes
se describen con tanto detalle y cuidado que parecerá que seamos nosotros, los
lectores, los que nos encontremos paseando por las calles de esa Barcelona
convulsa, entrando a sus bares clandestinos o subiendo a la habitación de la
pensión más triste de la ciudad. Tampoco nos serán ahorrados detalles de cómo
era la vida en el campo de Argelés; incluso antes de entrar en él se nos
presentará la miseria y el estado de desesperación de las personas que allí
eran dirigidas. Personas sin nada que perder, desfallecidas, desesperanzadas,
muertos en vida a los que les fue robado todo incluso su dignidad, un infierno sobre
la tierra donde tantos conocieron los límites de su resistencia física y
mental.
«Era
la ciudad de la desesperación, donde no había futuro, solo insomnio y días de
humedad y desesperación».
La terraza del café Zurich, años 40.
Passeig de Gràcia desde Plaça Catalunya Barcelona Imagen de los años 40 Postal original propiedad de Francisco Huertas Hernández
Muchos son los personajes que transitan por las páginas de la
tercera obra de Pilar Romera, destacando Dora Colom, Miquel Alberich y
Bonaventura Puig. Sin olvidar al corrupto comisario Fuentes, “hombre corpulento y barrigón, de abundante
bigote y cabeza grande, esférica y pelada”, y a Paco, transformista del
cabaret La Criolla.
Personas derrotadas por la vida pero que siguen luchando por ganarle la
partida, que arrastran grandes cargas del pasado y que sobreviven con engaños y
medias verdades, que se han reinventado, que han intentado sobreponerse a cosas
terribles, que luchan por su vida, quienes están marcadas por el destino y no
podrán escapar de él, insatisfechas, inconformistas, embriagadas por una
tristeza tan profunda que serán como bombas a punto de estallar. Así son Dora,
Miquel y Bonaventura quienes serán víctimas del fatal juego que el destino les
tiene preparado, un juego que empezó a forjarse muchos años atrás. Personajes como Miquel quien tienen detrás una realidad, la autora se basó en un republicano que vivió 30 años con un nombre ficticio y que en su vidad anterior había tenido dos hijos y en la inventada tuvo dos más, la realidad siempre supera la ficción. Junto a
ellos y como secundarios de lujo encontramos al comisario Fuentes y a Paco que
serán piezas importantes en el devenir de esta historia y que también han sido
víctimas de los caprichos del destino.
Quizá uno de los personajes más interesantes sea el comisario Fuentes
adicto a la cocaína y de destrozado estómago es, una de las figuras más
atractivas de la novela, también para la autora, uno de esos «malos buenos» que
se mueve como pez en el agua entre sus confidentes y que talla con mirada torcida
a las nuevas hornadas de la policía franquista. Trazado siguiendo el patrón del
capitán Louis Renault , interpretado por Claude Reins en «Casablanca» –USA,
1942–, Fuentes, antiguo guardia de asalto que no simpatiza con la derecha
gobernante pero que tampoco es partidario de la revolución, hace gala de una
extraña ética que combina el saber zurrar con un profundo sentido de la
justicia. La autora apunta que el comisario es su personaje favorito, y, de
hecho, en la primera versión de la novela era un personaje muy secundario, pero
cambió el final solo para darle más protagonismo. El diario cumplimiento del
servicio lo ha degradado, pero su lucidez permanece intacta, a prueba de bomba:
«Una panda de psicópatas dirigiendo el país. Todo está podrido,
el régimen está putrefacto desde la base. El sistema está viciado y lo peor es
que lo controlan todo, absolutamente todo».
Y como telón de fondo el contexto histórico, esa visita del caudillo que pondrá patas para arriba el mundo inestable de los protagonistas y que nos permite apreciar el cuidado histórico que la autora ha dotado a su obra, en varias ocasiones se atentó contra la vida del dictador, al parecer hubieron 17 intentos de asesinarlo, anarquistas, falangistas y también monárquicos diseñaron planes para acabar con la vida del dictador durante los 36 años que estuvo en el poder, pero también antes de que se proclamara el golpe de Estado. El peligro nunca llegó a rozarlo, según las palabras de Laureano Cerrada: La victoria más aplastante de Franco, fue morir en la cama.
Wenceslao Jiménez, del grupo "Los Maños"
Novela que presenta la mezcla de géneros, la novela histórica, aunque
la autora no la considere; el drama
amoroso sustentado en un triángulo, pero también la novela negra donde el tema
de la suplantación de la personalidad es frecuente junto a la policía corrupta
y el narcotráfico.
Si tuviera que señalar qué es lo que más me ha gustado de la obra señalaría el planteamiento de los personajes, la autora no nos habla de buenos y de malos, todos son egoístas y son capaces de hacer cualquier cosa por sobrevivir; el tono de desamparo y de desengaño, el olor a naftalina que brota de las páginas y la Barcelona de fondo que lo llena todo.
Una última reflexión nos podría hacer pensar en si es o no necesario "otra novela sobre la Guerra civil", aunque yo soy la primera que puedo poder cara de aburrimiento ante el tema, creo que hoy por hoy en el que podemos ver un "blanqueo" de la dictadura y que podemos escuchar frases como que las "trece rosas eran unas violadoras" es necesario novelas como estas.
Durante siglos, la tecnología ha marcado la historia y evolución de multitud de factores culturales de nuestro planeta. Así ha ocurrido con los avances tecnológicos que han dejado huella en la historia del libro: mejora de la calidad de los textos, de su conservación, del acceso a la información, de la manejabilidad, de los costes y producción y de otros aspectos afines.
La palabra libro en español deriva del latín liber, que significa «parte interior de la corteza de un árbol», en referencia a su materia prima. Llama la atención que, del mismo término, procede el adjetivo «libre». Su constitución y forma ha evolucionado en el tiempo según los materiales disponibles y las civilizaciones por las que ha transitado, aunque sin perder su esencia, tal y como apunta una de sus acepciones en el DRAE: «obra científica, literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar volumen, que puede aparecer impresa o en otro soporte».
LOS PRIMEROS SOPORTES:
La tablilla de arcilla y las tablillas de cera.
¿Cómo nacieron los libros? Para saberlo, debemos remontarnos en torno al año 4000 a. C., por lo que, como podrás imaginar, vamos a empezar hablando de un objeto que dista mucho del concepto de libro que entendemos hoy día. De hecho, ninguna forma de escritura parece haber aparecido antes de este momento. Fueron los sumerios, el antiguo pueblo que vivía en la Mesopotamia meridional, quienes inventaron el primer sistema de escritura documentado: la escritura cuneiforme. Los símbolos se imprimían con una herramienta puntiaguda sobre una tablilla de arcilla que se secaba después. Las incisiones, con forma de cuñas, eran breves y estaban dispuestas en forma piramidal.
TABLETA DE ARCILLA.
En la antigua Roma y en Grecia empezaron a circular las tablillas de cera, mucho más prácticas que los materiales precedentes de escritura. Se trata de pequeños bloques de madera que se recubrían con capas y capas de cera e incisos con la punta de un punzón (de madera, de metal, de hueso o de marfil). Las tablillas podían rascarse y reutilizarse. Lo innovador era la forma: las tablillas (que recuerdan a las actuales tabletas) estaban unidas en un extremo mediante hilos de cuerda o de hierro. Estamos frente al antepasado de las carpetas de anillas y de los libros encuadernados.
TABLILLAS DE CERA.
El rollo de papiro
Pero el antecedente más cercano al libro sería rollo de papiro, debemos dar un buen salto adelante en el tiempo para admirar los primeros rollos de papiro, los primeros hallazgos datan de 2400 a. C. y son originarios de Egipto. Fabricado a partir de juncos que crecían a orillas del río Nilo.Alguno de estos rollos alcanzaba hasta los cuarenta metros de extensión. La hoja escrita se denominaba biblion, en tanto que el rollo se conocía como kylindros. El término griego para papiro era byblos, referido al antiguo puerto fenicio que exportaba dicho material por el Mar Egeo y el Mediterráneo. Vocablos como biblioteca, bibliófilo, bibliografía, Biblia..., derivan de la vieja ciudad de Biblos, localizada hoy en el Líbano.
ROLLO DE PAPIRO
El pergamino
En torno al siglo II a. C. surge un nuevo material para la escritura: el pergamino, fabricado a partir de la piel de animales, también surgió en Egipto desde donde pasó a los imperios de Grecia y Roma. A partir del siglo IV se usó como elemento primordial en la fabricación de códices, conjunto de pergaminos doblados y cosidos con encuadernación, antecedentes del libro.
PERGAMINO
Los códices, libros reales
Hemos llegado a la mayor revolución en la historia del libro. Una revolución que, al igual que la que estamos viviendo ahora, suscitó reacciones diversas en los lectores. Los romanos los llamaban «códices», un nombre que deriva del latín «caudex» (corteza, tronco de árbol). Los códices tenían aspecto de libro como lo entendemos actualmente: estaban protegidos por una cubierta de madera (o de hojas de papiro o pergamino pegadas) y su interior incluía hojas de papiro escritas en ambos lados.
La gran revolución reside en la comodidad del formato: los códices eran de dimensiones reducidas, las páginas eran fáciles de hojear y los números de página y el índice facilitaban su consulta.
A pesar de esto, los paganos y el pueblo judío seguían muy apegados a la tradición del rollo y se mostraban muy desconfiados ante la novedad. Sin embargo, por otra parte estaba la comunidad cristiana, que acogió con entusiasmo la novedad descubierta, con los monjes que transcribían en los códices oraciones y textos sagrados. En la Edad Media, el cristianismo fue decisivo en la afirmación de los «nuevos libros», que se volvieron un importantísimo medio de transmisión de las obras literarias.
Manuscritos iluminados, auténticas obras de arte
Recordemos que ya en el año 105 d. C., en la lejana China, Cai Lun inventó el papel. Sin embargo, todavía hubo que esperar un poco de tiempo para ver el primer libro encuadernado con páginas de papel. En el período del 400-600 d. C. aparecieron los primeros manuscritos iluminados en hojas de pergamino. Estos valiosos libros estaban escritos a mano por los monjes, decorados con materiales preciosos, como plata u oro, coloreados con tintes brillantes y adornados con ilustraciones detalladas.
Manuscritos iluminados
Cuatro etapas de la elaboración de un libro: entrega del pergamino a un monje, trazado de las líneas maestras por un ayudante, raspado de la vitela y ejecución de un retrato. — Imágenes y texto extraídos de La escritura: Memoria de la humanidad, col. «Biblioteca ilustrada» (nº 15).
Verdaderas obras de arte con un papel fundamental, ya que, si no hubiesen sido transcritas en códices iluminados, gran parte de la antigua literatura griega y romana no habría llegado hasta nosotros.
El primer libro impreso
Una buena parte de la historia del libro coincide con lahistoria de la imprenta, que comienza en el siglo VI d. C., cuando se inventó en China el primer proceso de impresión con bloques de madera. El bloque de madera, con caracteres esculpidos en relieve, se bañaba con tinta y se imprimía en la hoja a modo de sello. Uno de los primeros textos impresos con este sistema —o, al menos, uno de los más antiguos que han llegado hasta nosotros— es una copia del «Sutra del Diamante» que data de 868 d. C.: se trata de un rollo compuesto por seis hojas de papel de más de cinco metros de largo.
Los tipos móviles y la Biblia de Gutenberg
Hemos llegado a otra etapa decisiva en la historia del libro y la más importante en la historia de la imprenta: la invención de los tipos móviles. Seguimos en China, pues fue aquí en 1041 donde el tipógrafo Bi Sheng inventó los tipos móviles de arcilla. En 1298, Wang Zhen perfeccionó el invento: sustituyó la arcilla por madera e inventó un sistema de mesas giratorias que mejoró la técnica de impresión. Quien más adelante perfeccionó y llevó este sistema a Europa fue el orfebre alemán Johannes Gutenberg. El primer libro impreso con la nueva máquina fue la «Biblia de Gutenberg», que vio la luz el 23 de febrero de 1455 con una tirada de 180 copias. De estas, solo unas veinte han llegado hasta nosotros.
Biblia de Gutenberg
Si quieres profundizar más sobre las distintas técnicas de impresión, te recomendamos la lectura del artículo «Breve historia de la imprenta. Desde el siglo VI hasta hoy». Aquí nos limitamos a apreciar las enormes consecuencias que esta invención trajo a la historia del libro: los plazos y los costes de producción se redujeron, las tiradas aumentaron sin medida, así como el número de personas que podía acceder a los libros y, por tanto, al conocimiento. A finales del siglo XV, la imprenta se había difundido a más de 200 países europeos, con una producción de más de 20 millones de libros.
Los clásicos en formato de bolsillo
Su Escudo editorial bajo el lema Festina Lente “apresúrate despacio” se convirtió muy pronto en símbolo de exquisitez, calidad e innovación.
En 1501 nacieron los primeros libros de bolsillo de los clásicos en griego y en latín. Aldo Pio Manuzio fue un editor, gramático y humanista italiano recordado por dos descubrimientos que no podían faltar en nuestra historia: inventó el formato de bolsillo —libros de formato pequeño y económico— e introdujo la cursiva, cuyas letras compactas ayudaban a ahorrar espacio. Gracias a estos descubrimientos, muchos más «caballeros» podían tener libros y, en caso necesario, meterlos en el bolsillo para leerlos cuando y donde prefirieran.
El libro en nuestros días
A finales del siglo XX irrumpe las Nuevas Tecnologías, basadas en códigos binarios (0 y 1) dando un nuevo giro al soporte de los libros, entendidos como documentos de lectura. Hoy en día, los ebook son libros en formato digital basados en esta tecnología que, posiblemente, acaben popularizándose como todo avance tecnológico a lo largo de la historia. A pesar de todo, esta popularización se basaría en ser un formato práctico e interactivo pero todavía no más económico.
Cuando
llegamos al cementerio, ya estaba abierto el hoyo con dos fosas. Una para ella,
otra para mí. Mi madre había comprado la parcela años atrás. Mirando aquel
hueco de arcilla, pensé en una frase de Juan Gabriel Vasquez que leí en una de
las galeradas que tuve que corregir unas semanas antes: Uno es del lugar donde
están enterrados sus muertos. Al observar el césped rasurado alrededor de su
tumba, entendí que mi único muerto me ataba a una tierra que expulsaba a los
suyos con la misma fuerza con la que los engullía. Aquella no era una nación,
era una picadora.
Karina Sainz Borgo nació en una Caracas de 1982, cuando todo estaba a punto de
incendiarse. Desde 2006 es residente en España, donde llegó con 24 años. Trabaja como periodista
especializada en temas culturales, aunque escribe a todas horas. Ha
publicado los libros de periodismo Caracas hip-hop (Caracas,
2007) y Tráfico y Guaire. El país y sus intelectuales (Caracas,
2007) y mantiene el blog Crónicas Barbitúricas. La hija de la española es
su primera novela. Tras la contratación por Lumen fue vendida en traducción a
veintidós países.
«Ese
día me convertí en mi única familia. La última parte de una vida que no
tardarían en arrebatarme, a machetazos. A sangre y fuego, como todo lo que
ocurre en esta ciudad». (Página
31)
Adelaida
Falcón, una maestra caraqueña, fallece tras una larga enfermedad. Su hija
Adelaida, de treinta y ocho años, no tiene a nadie y vive en una ciudad donde
la violencia marca el ritmo diario de la existencia. Poco tiempo después del
entierro, encuentra su casa tomada por un grupo de mujeres a las órdenes de la
Mariscala. Llama a la puerta de su vecina sin hallar respuesta: Aurora Peralta,
a quien todos llaman «la hija de la española», ha muerto. En la mesa del salón,
una carta le comunica la concesión del pasaporte español: un salvoconducto para
huir del infierno.
«Por
mis venas corría una sangre que nunca me ayudaría a escapar. En aquel país en
el que todos estaba hechos de alguien más, nosotras no teníamos a nadie.
Aquella tierra era nuestra única biografía«.
(Página 33)
Ocurre con esta novela un hecho
que suele acompañar a muchos de las éxitos literarios de los últimos tiempos,
no olvidemos que hoy por hoy la literatura es un negocio muy lucrativo, así la
obra que nos ocupa antes de llegar a las librerías ya se presentó como un
éxito, con multitud de
ediciones previstas, críticas favorecedoras de aclamados críticos literarios y
con derechos vendidos para ser traducido a más de la mitad del planeta. Por
esta razón es un libro que se ha tachado de oportunista y puede que la crítica
feroz a un sistema político venezolano y el posicionamiento de la autora empañe
lo que es la novela en sí.
La novela empieza de
una forma desgarradora, nos presenta a su protagonista perdida, huérfana de
madre y en un país hostil. La narración es por momentos tremendista donde el
individuo se ve aplastado y abocado a una existencia reducida a lo más básico,
a «comer o curarse, nada más». Un entorno cruel y despiadado que va despojándola
de todo aquello que le da identidad, no solo es la pérdida de su ser más
querido sino también de su casa, de sus libros y cuando se siente totalmente
acosada, solo le queda un camino el de
la supervivencia aunque esta venga de la mano de una falsa identidad,
despojarse de sí misma adoptar otra identidad para poder huir de un mundo que
la ha desposeído de todo y en el que lo único que le queda es la huida. Una escapada
que es la de muchos de sus compatriotas, de los hijos de aquellos que huían de España y buscaban una nueva vida en el país
caribeño y ahora han debido retornar y buscar refugio en la familia que dejaron
aquí para escapar de una Venezuela hundida en la miseria. Españoles de segunda
generación que renunciaban a todo lo que conocían, a sus amigos, a sus carreras
(iba a añadir a sus trabajos pero eso ya en muchos casos era pura ficción) para
iniciar una nueva vida en un país que de nada conocían. De hecho, si se
hubieran suprimido las alusiones a lugares y personas reales, el lector juraría
encontrarse ante una auténtica distopía.
La hija de la
española es una
novela breve pero intensa, muy intensa, una novela que se lee con
rapidez, en la que los saltos en el tiempo son frecuentes pero que en ningún
momento dificultan la lectura, su técnica narrativa es amena. En cuanto a la
manera de narrar Karina Sainz Borgo tiene un estilo lírico que podemos ver en
otros escritores latinoamericanos. Imágenes cargadas de sensaciones,
reflexiones interesantes y recuerdos vívidos se reflejan de un modo muy
poético.
OCUMARE DE LA COSTA. PLAYA DE CATA.
Si tuviéramos que
señalar los pilares que sustentan la novela, remarcaría el contexto político y
social del país del que hemos hablado, pero
fundamentalmente me quedaría con el punto de vista de la novela, la historia
descansa en la voz de Adelaida, una confesión de la
protagonista en primera persona que fluye entre el pasado y el presente con
acertadas metáforas tropicales, que nos envuelven en un ambiente de costa en Ocumare,
y en un ambiente de guerra en Caracas. Contraste que espejea y arroja un camino
en su narración, alternando el Caribe, la infancia y la felicidad con la adultez,
la ciudad y el desastre y por otro lado el
relato de la vida de Aurora, de su madre, la española que regentaba una casa de
comidas, y que va componiendo con retazos de cartas, fotografías y documentos
de su vida, una mujer a quien apenas trató y cuya biografía debe aprender
mientras se despoja de la propia. Adelaida va pasando por los momentos de
su vida que la marcaron o que recuerda en estas horas de penalidades y pasa
casi de puntillas por aspectos de su vida tan desgarradores que simplemente los
cuenta sin pararse en el dolor que le
causaron, como es el relato de su historia de amor.
ARAGUANEYES
Diría que en la
creación de los personajes, la autora dibuja
mejor los personajes femeninos que los masculinos, ellos aparecen más como símbolos
que como personajes sólidos de carne y hueso: Santiago como representante de
la juventud brillante y que es sometido tortura y acaba muerto; su amante, el
periodista comprometido que también es asesinado como consecuencia de un estado
totalitario. En cambio al retratar a su madre, a sus tías o incluso a las
vecinas es capaz de profundizar más y especialmente al presentarnos a la
protagonista, Adelaida, mujer que parece débil y asustada que será capaz de
hacer cualquier cosa con tal de sobrevivir y la necesidad de escapar y el
sentimiento de culpa por haberlo hecho, o esa sensación de desconfiar de todo
el que está a tu alrededor aunque no sea nuevo en tu vida, o esa sensación de
no conocerte a ti mismo y de lo que eres capaz de hacer con tal de sobrevivir.
APAMATES
La joven madre de ARTURO MICHELENA.
Me quedo con el
tono de amargura, de desarraigo de nostalgia hacia lo perdido, la evocación de
los lugares de la infancia que no se volverán a retrobar y la rabia por esa
pérdida que a veces se manifiesta en la violencia que resuma la obra y que en
ocasiones nos puede parecer exagerada o irreal pero que se puede argumentar con
el hecho de que es una historia evocada, subjetiva y planteada a través del los
ojos de la protagonista que no busca ser un redactor fidedigno de la historia. A
la novela se le podría reprochar tan el quere hablar o presentar demasiados
temas: la escasez, la inflación, la violencia, la santería, los apagones, la
revolución, quizá habríarequerido algo más de las 216 páginas
que presenta la novela, a veces puede parecer que las situaciones se resuelven
demasiado pronto o con excesiva facilidad.
SELECCIÓN DE CITAS
«Así vivíamos todos entonces: mirando qué
había en la bolsa de la compra del otro y olisqueando si el vecino llevaba algo
que escaseara para buscad dónde conseguirlo, Todos nos convertimos en
sospechosos y vigilantes, travestimos la solidaridad en depredación». (Página 20)
«Nadie nos instruyó, el tiempo fue
contándomelo, La guerra era nuestro destino, desde mucho antes de que
supiésemos que llegaría. Mi mamá fue la primera en intuirlo. Tomó sus medidas y
fue aprovisionándose durante años. Si podíamos comprar atún, mejor llevar a
casa dos latas. Por si acaso. Llenamos la alacena como si alimentáramos a un
animal que nos daría de comer para siempre». (Página
39)
«Ese país donde las mujeres siempre
parieron u criaron solas a los hijos de hombres que ni siquiera se tomaron la
molestia de ir a comprar tabaco para no volver». (Página 45)
«Nadie quería envejecer, ni parecer pobre.
Ocultar, maquillar. Esa era la divisa patria: aparentar». (Página 46)
«El siguiente en la fila era siempre un
potencial oponente, alguien que poseía algo más. Los que vivían luchaban a
dentelladas por las sobras. En aquella ciudad sin desenlaces, peleábamos por un
sitio para morir». (página
65)
«Santiago se equivocaba. El nivel de la
cloaca había subido muy por encima de nuestras cabezas. Nos había sepultado. A
él, a mí y al resto. Ya no éramos un país, éramos una fosa séptica». (Página 108)
«Sobrevivir es parte del horror que viaja
con quien escapa. Una alimaña que busca derrotarnos cuando nos encuentra sanos,
para hacernos saber que alguien merecía más que tú seguir con vida». (Página 216)
LA BANDA SONORA DE LA NOVELA: REGGAETÓN que se escuchan interminablemente la Mariscala y su grupo.
Canto del Pilón:
"Las negras del pueblo entonaban aquellos versos mientras daban forma a las arepas con sus manos ante el budare hurviente del mercado. Cada frase iba rematada por un jadeo de "io, io" el quejido del esfuerzo"
Lelele traigo un ramillete de flores.
"Le le le, le le le traigo un ramillete 'e flores, lo traigo para San Juan de diferentes colores", cantaban los negros de Ocumare de la costa en las noches de junio..."